Guillermo Carlos Jiménez Serpa. M:.M:.
A L G D G A D U
S:. F:. U:.
Resp:. Log:. Simb:. JOSE ALMENAREZ MEJIA N.6
El SILENCIO EN LA VIDA DE UN MASON
Por: Guillermo Carlos Jiménez Serpa. M:.M:.
Es un honor para mi tener la oportunidad de presentarles el siguiente trabajo que
he titulado “ EL SILENCIO EN LA VIDA DEL MASON”, el cual, como comente en
tenida anterior, complementa el trabajo presentado por el Q:. H:. Primer Vigilante
, y que personalmente toma una importancia esotérica, debido a
que este tema lo tenía pensado presentar el pasado Lunes 29 de Enero 2024
e:.v:., pero sin saberlo, aparte de ser la temática a presentar por parte del Q:.
H:., quien presidio decorosamente como V:. M:. nuestro taller el
tema tratado en esa fecha, fue nada más ni nada menos que el SILENCIO EN
LA MASONERIA, lo que me llevo a interiorizar y reflexionar que la intención de
2 hermanos en la misma fecha de presentar un trabajo con un tema tan similar,
no era casualidad ni situaciones del azar, y que más bien esto obedece a la
necesidad interior de cada uno de los miembros de nuestro taller de conectar
esa parte espiritual que cada uno tenemos, con la búsqueda incesante de la
evolución de nuestro ser interno, para que pueda ser manifestada como
masones que somos, en nuestro taller, en nuestra Logia, y en el entorno profano
donde nos desempeñemos.
Una vez contextualizado la temática a exponer, debemos reflexionar sobre la
naturaleza del silencio y su relación con nuestra mente; En este aspecto, nos
hemos preguntado cuantas veces el ser humano se calla queriendo tocar el
silencio y sin embargo, se entra en un dialogo interno incesante que lleva a
equivocaciones, o destruye incluso nuestra confianza, o también, convirtiendo
cosas desagradables en placenteras o arregla el mundo en nuestra mente,
transformándolo en una imagen positiva o negativa?
Esta noción proviene del gran filósofo Platón, y podemos identificar muchas
coherencias en sus planteamientos, dado que la mente objetiva no puede estar
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en silencio, y continuamente combina una y otra vez pedazos o trozos de dialogo
saltando de objeto en objeto, con una curiosidad continua que forma
pensamientos y proporciona comentarios verbales y evaluaciones adicionales.
Desde este punto de vista, más que un silencio, podríamos verlo más como una
situación ruidosa, y es tan común para nosotros, que la mayoría no
reflexionamos sobre ello. En investigaciones realizadas por estas
manifestaciones presentadas en la mente humana, CARL GUSTAV JUNG,
PSIQUIATRA SUIZO, describió el análisis del ruido y silencio en el ser humano
de la siguiente forma: “ el ruido es bienvenido por el ser humano, porque se
impone a la advertencia instintiva del peligro que hay en nosotros; El que tiene
miedo de si mismo, busca compañías ruidosas y rumores estrepitosos. El ruido
da cierto sentido de seguridad, por eso se le busca en gran parte de la
humanidad, así sea de manera inconsciente. Este ruido protege de penosas
reflexiones y destruye sueños inquietantes, es tan inmediato y tan real que todo
lo demás se convierte en un pálido fantasma”
Desde este punto de vista, la falta de silencio, puede conllevar a acrecentar vicios
como la vanidad, la envidia, la inconstancia, la intolerancia, y la hipocresía. Estas
expresiones, que vienen y se despliegan del EGO, y del cual somos consciente
de que este EGO esta en nuestro interior, existe y que es negativo, y que existe
como un “YO INFERIOR”, destruyen la belleza y la armonía, cortándole las alas
al corazón, inhibiendo su crecimiento y siempre dificultando su elevación. En el
verdadero silencio, cada vez más lejos del ruido en todas sus acepciones, todas
las respuestas están listas, lo viejo, inservible en nuestra mente desaparece, y
nace lo nuevo, solo es necesario calmar el mar de deseos e ilusiones y dejar de
juzgar, solo observar, estar en calma y silencio, y es de esta forma como se deja
brotar nuestro “ YO REAL “ en nuestro interior y nuestra alma, que
permanentemente está evolucionando, lo que se le llama generalmente en el
plano espiritual la personalidad del alma. Es este YO REAL , el cual permitirá
labrar nuestra piedra bruta desde lo más interno de nuestro ser, permitiendo que
nuestro EGO, se transforme en atributos de amor, fraternidad, filantropía, entre
otros.
En el libro de Juan, de la Biblia católica cristiana, encontramos el siguiente
relato “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era
Dios. Éste estaba en el principio con Dios”. Aquí podemos ver que es evidente,
en la contextualización del origen de la creación, que se infiere que antes del
verbo tuvo que existir el silencio y en el silencio la sabiduría del verbo creador.
Y si de esta forma el verbo fue lo primero, es inevitable y forzoso que el silencio
haya sido antes, siendo esta etapa la matriz de gestación en el inicio de la
creación, siendo este la semilla donde germino y se desarrolló el verbo cósmico
para la densidad, expansión y posterior manifestación de las formas existentes.
De esta forma, como masones debemos adquirir el silencio como virtud que guie
toda nuestra vida y actuar masónico. No en vano una de las primeras acciones
solicitada por nuestro Venerable Maestro al estar en Logia, cuando inicia los
trabajos, es solicitar el silencio en Logia, ¿Por qué?; La respuesta es sencilla: el
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silencio nos lleva a adentrarnos en un estado que nos transporta más allá de lo
que perciben nuestros sentidos; nos ayuda a abrir nuestro corazón y nuestro
intelecto, para recibir los mejores frutos de la espiritualidad y del conocimiento.
Cuando realizamos un análisis introspectivo del comienzo del silencio en logia,
podemos encontrar este silencio como instrumento para escucharnos a
nosotros mismos, pues los ruidos del mundo profano nos dispersan y nos apegan
a lo superficial; sin que podamos lograr profundizar en los conocimientos ni en la
observancia de la naturaleza. Aprendiendo a escucharnos, los hermanos
aprenderemos a darle a nuestras palabras el sentido profundo y correcto que
una persona culta ha de tener, y cuando adquiramos la facultad del verbo no
diremos cosas sin sentido y descontextualizadas, sino que diremos palabras con
profundo sentido. Igualmente una segunda forma de ver el silencio en Logia, nos
permitirá tener nuestros sentidos dirigidos para escuchar al otro; porque al no
participar, con palabras en Logia, de los debates sobre las planchas buriladas y
los temas propuestos, los hermanos nos centraremos y nos concentraremos en
la escucha reflexiva. De este modo, las palabras de nuestros hermanos no se
perderán en nuestras cabezas, sino que serán asimiladas, analizadas e
incorporadas en nuestra conciencia y mente analítica, permitiendo el insumo
necesario al crecimiento de nuestro intelecto y la virtud a nuestra persona. Podría
decirse que, mientras nuestros hermanos hablan, todos participamos en el
diálogo del taller por medio de nuestro silencio; pero no de un silencio por
imposición, por ignorancia o por desinterés o caprichoso…todo lo contrario: se
trata de un silencio fértil que nos ayuda a desarrollar nuestro conocimiento,
nuestro ser, nuestra conciencia y, en cierta manera, también es un silencio activo
porque toma nota, piensa, da buenos frutos.
En la escuela pitagórica era obligatorio permanecer varios años en silencio
riguroso; Porque se afirmaba que quien no sabe oír, no sabe hablar, y lo cual va
articulado con lo escrito en el libro de MATEO de las escrituras católicas
cristianas: “El que tenga oídos para oir, que oiga”. Igualmente encontramos que
Pitágoras manifestaba “aprende a callar, deja que tu mente muda escuche y
absorba”
Cuando se cierran los trabajos en nuestros rituales, se retorna al silencio, siendo
el V:. M:. quien nos recuerda nuestra promesa de silencio sobre lo percibido por
nuestros sentidos a lo largo de la Tenida. Otro tipo de silencio es el de la cadena
de unión, la cual crea una atmósfera cálida, de vinculación fraternal, que va
fortificando nuestros lazos, a medida que la practicamos juntos y en armonía.
El silencio en el aprendiz es el gran instructor, y el gran iniciador. Le instruye
cuando callar, al estar en silencio, puede ver las equivocaciones y virtudes de
otros, y tiene la capacidad de captar la necesidad de utilizar el discernimiento,
para distinguir lo falso de lo verdadero, desarrollar la habilidad de un verdadero
masón descubriendo el YO SUPERIOR, o EL MAESTRO INTERIOR, superando
al EGO o el YO INFERIOR, compartiendo la verdad, la justicia, el amor y la
armonía en todos los escenarios de este plano material, y sepultando los vicios
en su comportamiento y dar vida a las virtudes masónicas, pudiendo labrar la
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piedra bruta y obtener la anhelada piedra cúbica, mediante la transmutación o
alquimia masónica.
El alcance de nuestra palabra como masón en el entorno profano, familiar, y en
sociedad, producto de nuestros pensamientos, resulta clave en la construcción
del templo interior, a través del pulimento de la piedra bruta. Lo mejor es callar
si aún no sabemos cómo y cuándo hablar. Es mejor callar, hasta que
aprendamos la importancia de utilizar la palabra de una forma consciente,
mesurada y sabia. Es mejor callar cuando no estemos seguros de poder dominar
la pasión como detonante de nuestros pensamientos; y así no avasallar, herir,
dañar al otro y seguramente dañarnos a nosotros mismos. Es mejor callar
cuando no estemos preparados para aceptar nuestra misión. Es mejor callar
cuando se empieza a caminar por senderos desconocidos. En nuestra vida
masónica, La disciplina del silencio es fundamental, pues al hablar en exceso
se piensa poco y superficialmente, pudiendo nuestra visión de las cosas ser
estrecha y nublada, inflexible, e incluso, injusta hasta de manera inconsciente,
perdiendo irremediablemente elementos para valorar nuevos puntos de vista.
Podemos citar casos palpables en la historia, donde se puede evidenciar el
silencio como herramienta inevitable para logros y legados eternos en nuestra
historia y humanidad, y del cual pueden existir innumerables casos:
Miguel de Cervantes Saavedra, quien recluido en un calabozo, escribió
las páginas de su inmortal Don Quijote de la Mancha, aunque el mismo
dijo que ésa no era su mejor obra.
Beethoven, quien aislado en su mundo interior, en el silencio forzado de
su sordera, concibió maravillosas obras musicales, para algunos jamás
igualadas.
Podemos concluir, que el masón al ser consciente de la cascada de evaluaciones
que desgastan su diario vivir en este plano terrenal, debe utilizar el poder de su
voluntad y su YO SUPERIOR para estar en silencio y desde ahí fortalecer su
confianza y alcanzar el dominio de la vida. Valorar el silencio como el dorado que
instrumento que le acerca a Dios mediante cada uno de los ángulos labrados
perfectamente en la piedra cúbica, es el fin y deseo del Gr:. A:. D:. U:. en nuestra
tarea de evolución masónica, comprendiendo la necesidad de estar en silencio
interior y exteriormente, antes de comenzar nuestros trabajos en templo, porque
el que nace del silencio vuelve a este, siendo la palabra solo un mecanismo de
participación para utilizar su poder en la extinción de vicios y renacer con las
virtudes correspondientes para regenerarse y renacer en un cuerpo glorioso,
mediante una excelente precisión de las herramientas masónicas.
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FUENTE DE LA INFORMACION
Infografía
Reflexiones sobre el silencio masónico
https://www.gadu.org/antologia/reflexiones-sobre-el-silencio-masonico/
Bibliografía
Powell, Arturo E. (1984) La Magia de la Francmasonería. México, Editorial

